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sábado, 20 de septiembre de 2014

Publicidad de los años veinte del siglo veinte

Cuántos anuncios comerciales y publicitarios recibe una persona desde que se levanta hasta que se acuesta. Puede que cientos. Desde los anuncios en televisión, hasta los recibidos por el móvil, pasando por las vallas publicitarias, internet, anuncios en transportes públicos.....

El fenómeno está ligado a la sociedad de consumo y al capitalismo. A mayor desarrollo consumista, mayor carga publicitaria. Pero no crean ustedes que nuestros antepasados, nacidos y criados en un país económica e industrialmente atrasado, no estaban también sometidos al constante bombardeo publicitario. Claro es, que en menor medida que ahora. El medio estrella para la publicidad en épocas pasadas eran la prensa escrita principalmente periódicos y revistas.

No eran, en esencia, los mensajes publicitarios tan distintos a los de hoy. A decir verdad variaba el método y, huelga decirlo, la tecnología. Pero los contenidos, los reclamos y los "abracadabras" para aliviar las carteras de los empobrecidos consumidores eran absolutamente los mismos entonces que hoy.

Todos estos anuncios son originales publicados en revistas de los años veinte del siglo veinte.




Quién no quiere estar fuerte. Aquí tiene usted la solución.
Vivificar el organismo entero a través de los aparatos
electrológicos Pulvermacher.

Esto me recuerda los aparatos esos de los abdominales de las teletiendas.





Nadie quiere estar gordo, como hoy.
Así que por sólo 8 pesetas el frasco, Pesqui
se anuncia como el mejor remedio para adelgazar.





La salud lo primero, sin rubor de ninguna clase. La pomada vale 4,50 ptas. 
Cura de verdad y además almorranas de todas clases.
Que no tiene una farmacia a mano. No hay problema, también se vende en droguerías.






Esta compañía londinense asegura que su te es un verdadero néctar.






Si usted creía que las ventas a crédito son algo reciente, está usted equivocado.
Nuestros antiguos podían adquirir un reloj de oro de 18 quilates
y pagarlos en 20 "cómodas" mensualidades.





Coja usted el teléfono, hombre, y pregunte al perfumista
¿Qué es lo mejor para el pelo?
Echarse petróleo, le contestará sin duda.
Por lo menos eso dice el anuncio.







Cuando se trata de vender, quién puede ignorar los nobles
consejos del clero.
"Hermanos: lograréis purificar vuestras almas y hermosear vuestro cutis usando la
PECA.CURA"
Continúa con los precios del jabón, crema, polvos, aguas cutáneas, etc.




Permitan un alto en el camino. Ustedes están viendo muchos anuncios con los precios de distintos productos. Cabría preguntarse por el poder adquisitivo de los españoles de la época. Esa cuestión sería objeto de un trabajo muy extenso. Como no es posible incluir tal estudio en este artículo, voy a limitarme a señalar una Real Orden de 27 de marzo de 1919 que puede, cuando menos, orientarnos.

"Ilmo Sr: Aceptada por la Sociedad de Patronos Metalúrgicos la jornada de ocho horas y el aumento del salario de una peseta para los jornales superiores a dos pesetas y 50 cts para los inferiores a dicha cantidad....."

O sea, quien ganara una peseta le subían 50 cts y pasaba a 1,50 pesetas por jornal, con lo cual este trabajador, siguiendo los precios de la publicidad del PECA.CURA, después de reventarse durante un mínimo de ocho horas diarias podía adquirir un jabón.

Sigamos.





Nadie quiere lucir canas que eso envejece mucho
por 3,50 pts te remitían un frasco del maravilloso
"aceite vegetal mexicano"
No mancha absolutamente nada, se puede usar 
con las manos como cualquier brillantina.

Nuestro anónimo trabajador con "sólo" 18 horas de trabajo ya se podía teñir el pelo,
Se me olvidaba, también tenía que comer él y su familia.
Con el fabuloso mundo que nos ofrece la publicidad nos olvidamos de lo superficial.





Nuestros antepasados podían obtener titulación de ingeniería por correspondencia.
Estos estudios de electrotecnia son equivalentes a lo que hoy será estudiar "nuevas tecnologías"
En este anuncio no estoy de coña. Supongo que sería caro. el anuncio no
informa de los precios de la matrícula. Pero sí indica que el centro está autorizado por
R.O. del Ministerio de Instrucción de 13 de agosto 1906






Al contado, 500 ptas valía una bicicleta. A plazos, 600 ptas.
Una cifra considerable para muchas economías, tal como ha quedado dicho
con anterioridad.






Estos reconstituyente eran fruto de la gran mortandad infantil
y un intento de suplir carencias alimenticias.






Algunos anuncios son muy duros. Por el drama que prometen curar, que bien sabemos hoy
lo difícil que es,  y por los 
términos en que están redactados.






Los tratamiento capilares son un clásico que ha llegado hasta nuestros días.






Más tinte para el cabello.





Tratamiento de belleza femenina (polvos de arroz).



Productos milagros, ventas a plazo, tratamientos capilares, aparatos para fortalecer la musculatura, tintes para el cabello para aparentar más juventud, métodos de adelgazamiento.......

No hay nada nuevo bajo el sol. Absolutamente nada.


Un saludo a todas/os.






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